[cap 2] Foto G-72: Rechazo.
Sostuvo la cuarta copa frente a ella luego de vaciarla. La aceituna estaba aún atravesada por el escarbadientes de plástico con forma de espada. Dos cervezas, dos daiquiris. Y podría tomarse muchos más si seguía esperando, pero el mareo que sintió al incorporarse para ir al baño le indicó que ya era suficiente. — ¿Cuándo será suficiente? — se preguntó. — ¿No han sido ya demasiados intentos, demasiadas esperas? Alcanzó el baño y al llegar se mojó el rostro con agua fría. Otras
[cap 1] Foto M-81: Compañía.
Ese banco del parque era de lo más común, es más, si uno se acercaba seguro veía que estaba oxidado, torcido y tendría chicles pegados debajo de las maderas. Y sí, la pareja estaba sentada pero no parecía importarles ninguno de esos detalles. No paraban de besarse apasionadamente, apretarse, acariciarse, al punto que los transeúntes les lanzaban miradas incómodas, tosían al pasar o inclusive soltaban frases, escandalizados, sin preocuparse por bajar el volumen. —Mis padres es
Nota preliminar del Autor.
Los relatos que leerán a continuación son salidos de mi imaginación, como una especie de tributo a la que fue la madre de mi madre, mi abuela Contemplación (Cony) Mendoza. Ella fue traída en 1940 por su madre desde España, escapando de la dictadura franquista. Atrás quedaron sus hermanas y su padre, según supe de su propia boca. Cony tenía bien puesto su nombre. Ella tenía una mirada muy hermosa sobre las cosas del día a día, que le permitía ver la belleza en cada flor, en ca


OXÍMORON
Siete fotografías. Siete palabras.
Cuando Mateo encuentra una vieja cámara Polaroid entre las pertenencias de su abuela recién fallecida, descubre una caja con imágenes que parecen hablarle... pero en un idioma fragmentado.
Cada foto guarda una palabra, un número, una emoción. Y ningún orden aparente.
Una novela breve e íntima que invita al lector a ser parte del juego: leer, interpretar y encontrar su propio orden entre las sombras de lo vivido y la luz de lo que aún está p



